ENTREVISTA

El mundo de la tecnología también es de las mujeres

Inés Reser Pin es graduada de la promoción 2020 de Tecnología Informática de EAN. Desde 2016, se desempeña en la empresa Willis Towers Watson, en la que pasó del cargo de Operations Analyst al de Ejecutiva de Cuentas. Se recibió con un proyecto de innovación social digital, realizó un intercambio estudiantil en una universidad de Colombia y este año recibió una beca de la OEA.

La entrevistamos para la Revista Graduados y nos contó acerca de su recorrido académico, su desarrollo profesional y los proyectos futuros.

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Foto: Inés Reser Pin.

Revista Graduados (RG): Cuando comenzaste a cursar Tecnología Informática en EAN, allá por el 2017, ¿qué idea tenías sobre la carrera? ¿Qué fue lo que te llevó a elegirla y qué expectativas tenías en ese momento? 

Inés Reser Pin (IRP): El hermano de una amiga estaba estudiando en EAN y me recomendó la universidad. Leí el programa de la carrera y me encantó: es multidisciplinaria y eso la hace atractiva para personas como yo que no venimos de la industria tecnológica.

Cuando empecé a cursar, mis sueños y expectativas eran saber cómo utilizar la tecnología para mejorar -desde la innovación- cualquier aspecto de los negocios (no es novedad que hoy en día absolutamente todo está atravesado por la tecnología).

RG: Sabemos que el mundo de los sistemas, la informática y la programación está ocupado, mayormente (y por ahora), por hombres: ¿cómo decidiste incursionar en ese camino y hacerte un lugar, tanto en el aula como el ámbito laboral? 

IRP: Cuando terminé el secundario quería estudiar alguna ingeniería, siempre me apasionó entender cómo funcionan las cosas. Hace 15 años, ser mujer en ese ambiente era revolucionario (aún hoy, aunque la historia vaya cambiando) y temía no lograr el objetivo de recibirme. Pero después de haber realizado otros estudios y una vez ya establecida en un mercado laboral, fue más fácil tomar la decisión de comenzar Tecnología Informática y vencer esos miedos.

En cuanto a las materias de sistemas, tuve una sola profesora, el resto eran hombres y, durante 3 años y medio, fui la única mujer dentro del aula. Tuve la suerte de tener compañeros de una gran calidad humana y una directora (Fernanda Miccoli) muy motivadora: siempre me repetía que nada es imposible, que –obviamente- ser mujer está lejos de ser una limitación. Hoy puedo afirmar que el mundo de los sistemas se ve mucho más enriquecido con la incorporación de mujeres, porque tenemos otras habilidades y otras perspectivas. La pluralidad de voces es indispensable en todos los ambientes. Entendí que ganarse un lugar en cualquier industria no se logra queriendo igualar a los hombres, sino explotando nuestras diferencias a favor. De eso se trató mi cursada y así vivo mi carrera profesional.

RG: ¿Qué saberes, ideas o herramientas aprendidos en los años de cursada en EAN fueron los que más te ayudaron a la hora de trabajar? 

IRP: Me desempeño en la industria de los seguros, y lo que aprendí y más utilizo a la hora de trabajar –lo cual me significó un cambio de 180°- es la capacidad de pensar todo de manera sistémica. Entender cómo funcionan los sistemas (en general), saber sobre la explotación y manejo de datos, la gestión de proyectos, y, sobre todo, la ciberseguridad, ya que en el mercado de los seguros se está desarrollando la cobertura “cyber” para la transferencia de riesgos derivados de la tecnología, mayormente, producto de ciberataques. Es un diferencial tener conocimientos en estos temas porque hay pocos/as especialistas en Argentina y te da una voz autorizada.

RG: Si bien te graduaste el año pasado, tu inserción laboral fue mucho antes, ¿cómo fue ese proceso? 

IRP: Lo que me ayudó a conseguir el primer empleo fue contar con un alto nivel de Inglés y mis conocimientos sobre Derecho (correspondientes a una de las carreras previas). Si bien fueron aptitudes necesarias para conseguirlo, lo que considero que fue fundamental para la evolución de mi carrera profesional es la actitud: me encantan los desafíos, disfruto del trabajo en equipo y, por sobre todas las cosas, no dejo de aprender.

RG: En cuanto a la inserción laboral, ¿qué consejo les darías a los alumnos/as avanzados y recién graduados/as de Tecnología Informática? 

IRP: El mercado laboral de sistemas tiene múltiples aristas; les sugiero que analicen e identifiquen cuáles son sus soft-skills (habilidades blandas), visualicen su meta profesional, se perfeccionen constantemente para potenciar los conocimientos adquiridos durante la carrera y –por ende- su empleabilidad, y apliquen -siempre con un CV conciso y actualizado- a las posiciones en las que valoren sus habilidades, puedan utilizar las herramientas aprendidas y los/as acerque al trabajo de sus sueños. Hay que tener siempre presente el objetivo e ir mejorando nuestra posición para alcanzarlo. Los/as estudiantes y graduados/as en sistemas somos afortunados/as: tenemos un mercado laboral enorme a disposición.

RG: ¿En qué consistió tu trabajo práctico final? ¿Cómo fue el proceso de investigación y armado, y cuáles fueron sus resultados? 

IRP: En el marco de la innovación social digital, el proyecto consistió en una solución tecnológica para un problema puntual: la distribución y aplicación de vacunas para la gripe a los/as afiliados de PAMI.

La consigna principal para la elaboración del trabajo final era utilizar tecnología(s) disruptiva(s) para la solución a algún problema en los negocios, con aplicación práctica, es decir, no quedarse en una investigación meramente teórica.

Comencé la investigación en Coronel Suárez, ya que la pandemia me permitió pasar el invierno allí, e identifiqué el problema que habían tenido los/as afiliados a PAMI para darse la vacuna: no había dosis suficientes, no sabían dónde podían aplicárselas, recorrían varias farmacias porque no había un teléfono de consulta difundido, hacían fila afuera con frío y los riesgos del Covid-19.

Entonces, pensé que podría haber varias soluciones tecnológicas posibles para tal problemática. Me comuniqué con la filial de PAMI local, me entrevisté con su director y me brindaron los datos para comenzar con el desarrollo. Mi propuesta resolvía un problema social, por lo que se enmarcaba en un proyecto de innovación social digital (ISD). Esto me permitía poner sobre la mesa de debate un concepto poco conocido y con una estructura metodológica documentada.

Así, decidí realizar encuestas, documentarlas y sacar conclusiones a partir de ellas. En principio, propuse desarrollar una aplicación web en la que los afiliados a PAMI pudieran consultar en tiempo real la disponibilidad de vacunas; como contrapartida -y con una interfaz muy simple- las farmacias irían descontando las dosis aplicadas. Por otro lado, sugerí implementar un Whatsapp Bot –nutrido por la misma base de datos que la web- a través del cual consultar toda esta información.

Además, incorporé el concepto de innovación social digital, mediante el cual satisfacer necesidades sociales con la incorporación de herramientas tecnológicas y la generación de nuevas relaciones y colaboraciones entre distintos sectores. Un ejemplo de utilización de de la ISD son los productos, servicios y modelos propuestos dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS): la mayoría de estos utilizan la ISD en su desarrollo.

En una segunda instancia, concluí que la tecnología es una herramienta al servicio de los hombres y no al revés, que hay problemas sociales que se pueden resolver utilizándola y que su función no es solamente generarle ganancias al que la inventó. La tecnología sirve para democratizar la información, para volverla transparente y evitar, así, sesgos y privilegios. El resultado final fue demostrar que, con una pequeña innovación –una aplicación web- se puede crear un nuevo marco social, más igualitario, más equitativo y más colaborativo.

RG: ¿Qué te inspiró para realizar este trabajo? 

IRP: Crecí en una familia en la que los problemas sociales siempre fueron tratados con una mirada crítica y me educaron para nunca ser ajena a ellos, y trabajar para ser parte de la solución. Cuando empezamos a pensar en el trabajo final, nuestro tutor (el profesor Nahuel Fresca) nos dijo que la tesina debía reflejarnos como profesionales, y fue en ese momento en el que comprendí que la “disrupción” de mi trabajo final no tenía que ser necesariamente la tecnología a aplicar, sino la concepción de su uso.

El inventor/desarrollador/creador de la herramienta tecnológica disruptiva suele esperar tener grandes ganancias, pero ¿alguna vez la pensamos como la herramienta para democratizar procesos, visibilizar injusticias o para hacer pública la información, sin que esto suponga un beneficio más que para la sociedad en su conjunto o para grupos vulnerables o minorías? ¿Alguna vez pensamos la tecnología como herramienta para acercar sectores y generar colaboraciones? Mi trabajo final fue abordado desde esta perspectiva de la tecnología: aplicada a través de una intervención ciudadana, con el apoyo del sector público (PAMI) y privado (farmacias).

RG: ¿Quiénes te ayudaron en todo el proceso de realización del TP final? 

IRP: ¡Uf, muchísimas personas! Muchos profesores/as de EAN estuvieron siempre a disposición para colaborar, principalmente Nahuel Fresca (tutor), él creyó en mi idea desde el minuto cero. También participaron los profesores Claudia Cabot y Valentín Almirón (ambos de Redes y ciberseguridad), quienes –sobre todo- me ayudaron a definir la perspectiva de algunos temas y a emplear la Responsabilidad Social Universitaria (RSU) y valores de EAN como disparadores.

Además, Martín Ferrini –profesor de Tecnologías disruptivas- me guio en la incorporación de algunas herramientas (como el WhatsApp bot), Rodrigo Durán –a cargo de la materia Programación y desarrollo web- me orientó sobre el uso de lenguajes de programación, y Julián D´Angelo me compartió su libro sobre RSU y me indicó que nunca perdiera de vista la idea de innovación social.

Por su parte, Laura Zahon -profesora de Ética y deontología- me presentó las ideas de Bernardo Kliksberg para confirmar que el marco teórico elegido para el trabajo final era el correcto y el que me representaba como alumna y futura profesional, y Fernanda Míccoli – directora de la carrera de Tecnología Informática- siempre me motivó y empujó a dar un poco más, a forzar los límites que yo misma me había inventado.

No puedo dejar de mencionar tanto a Carlos Pellegrini -titular de PAMI de Coronel Suárez- como a los referentes de las farmacias que estuvieron siempre a disposición para responder mis consultas e inquietudes. Y, desde ya, mi familia y compañeros/as de carrera, pilares fundamentales que me acompañaron durante todo el proceso de investigación.

RG: Realizaste un intercambio estudiantil en una universidad extranjera, ¿cómo nació el interés por viajar al exterior a estudiar?
 

IRP: En el último año de la carrera me planteé la posibilidad de realizar un posgrado en alguna universidad extranjera y, durante el último cuatrimestre, recibí un mail de EAN en el que me ofrecían la posibilidad de hacer un intercambio. Revisé los programas de estudio y algunas de las materias que se dictaban eran de mi interés. Me postulé y, afortunadamente, me seleccionaron para realizarlo como graduada, ya que comenzaba en el mes de enero.

RG: ¿Con qué universidad realizaste el intercambio? 

IRP: Fue en el CEIPA Business School de Colombia. Apliqué de manera virtual, a través de un formulario y una carta de intención, envié mi CV y el analítico con el detalle de materias aprobadas y promedio general. Desde el Departamento de Alumnos y el de Internacionalización de EAN me acompañaron durante todo el proceso.

RG: ¿Qué estudiaste en el CEIPA Business School y cuánto tiempo duró el intercambio?
 

IRP: Al haber ingresado como graduada, me dieron la posibilidad de cursar un módulo, el cual fue virtual debido al contexto de pandemia. Elegí realizar uno llamado Business Intelligence, Procesos y Negocios, que se dicta dentro de la carrera de Administración de Empresas. El módulo consistió en el diseño integral de un producto: procesos de la empresa, diseño en sí mismo, análisis del mercado, rentabilidad del proyecto, logística y distribución. Duró un cuatrimestre, de enero a marzo.

RG: ¿Qué es lo que más te gustó y entusiasmó de la experiencia? 

IRP: Primeramente, el intercambio cultural. Es enriquecedor entablar una relación académica con personas de otro país y aprender desde adentro de su comunidad. Segundo, CEIPA tiene una modalidad de trabajo distinta a la de otras universidades: desde el minuto cero, los conocimientos adquiridos son aplicados al trabajo práctico grupal, en este caso, el diseño de un producto. Además de lo que uno aprende en la materia, se lleva la experiencia de haber trabajado con otras personas como si fuese el ámbito laboral. Esto promueve habilidades como la comunicación, la flexibilización, la empatía, la responsabilidad y el compromiso con los otros/as.

RG: ¿Les recomendarías a otros estudiantes de TI que realicen un intercambio? 

IRP: ¡Sí, absolutamente! Lo más importante de un intercambio es que te mueve de tu zona de confort, no solo en cuanto a los conocimientos, sino también en la adaptación a otra cultura, a otra forma de hacer las cosas. Es una manera de enriquecer la mirada que tenemos para resolver situaciones laborales y/o académicas.

RG: ¿Qué les dirías a las mujeres que hoy están pensando en comenzar a estudiar sistemas o tecnología informática? ¿Les darías algún consejo? 

IRP: Les diría que lo hagan, que las limitaciones que creemos tener no son más que una construcción social. Las mujeres no tenemos límites. Mi recomendación es que se animen a soñar en grande y trabajen cada día para acercarse a sus metas. Comparativamente, somos pocas las mujeres que estudiamos y trabajamos en sistemas (por ahora), pero en mi experiencia laboral somos también nosotras las que ocupamos puestos de liderazgo porque –justamente- las diferencias que tenemos con los hombres (como la empatía o la capacidad de organización) son las que nos permiten ocuparlos.

RG: ¿Qué creés que ayudaría para que cada vez más mujeres interesadas en la informática/programación se animen a estudiar estas carreras? 

IRP: Creo que el camino es visibilizar a las mujeres en sistemas, promocionar los casos de éxito, tanto en el ámbito universitario y como el laboral. Y también es importante potenciarnos entre nosotras, ayudarnos y acompañarnos en lo que necesitemos.

RG: ¿Te gustaría especializarte en algún tema o problemática en particular? 

IRP: Me considero una estudiante eterna. Creo que la capacitación continua es indispensable y necesaria. A principios de este año, recibí una beca de la Organización de Estados Americanos (OEA) y Structuralia para realizar cursos cortos de posgrado en industrias de Energía, Oil & Gas y construcción. Muchos de estos posgrados están orientados a la industria tecnológica; estoy cursando en la plataforma hasta diciembre, que finaliza mi beca. En un futuro próximo, planeo realizar un MBA o algún posgrado/master en innovación tecnológica.

RG: ¿Algún sueño por cumplir? 

IRP: ¿Sueños por cumplir? ¡Muchísimos! Con respecto a mi carrera profesional, uno de mis sueños está relacionado con el trabajo final. Deseo participar en proyectos de innovación social digital, tanto en la investigación como en la realización. Es necesario incorporar el concepto al debate público para poder potenciarlo con políticas que favorezcan y promuevan este tipo de iniciativas. En una sociedad como la nuestra, ideas y acciones que acerquen a los sectores públicos, privados y a la ciudadanía, en proyectos colaborativos, resultarían altamente beneficiosos para todos/as.

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